Circuito 7 Estrellas, Maratón del Bajo Tiétar y Tendilla (abril de 2016)
Ficha de la prueba
- Fecha: abril de 2016
- Pruebas: Circuito 7 Estrellas en Anchuelo (Madrid), Maratón Bajo Tiétar Gredos Sur (Ávila) y X Encuentro MTB de Tendilla (Guadalajara)
- Bajo Tiétar: recorrido largo de unos 130 km por la cara sur de Gredos, con los puertos de La Centenera, Alto del Collado y Portezuelo
Circuito 7 Estrellas, Anchuelo 2016
La prueba pintaba muy mal por la lluvia de los días anteriores y la organización anunció que quitaba dos tramos, pero la mañana amaneció con un sol que levantó el ánimo de todos los bikers, impacientes por ver cómo estaba el recorrido.
Empieza la prueba con la exigente subida a las antenas de Anchuelo para llegar a Santorcaz e iniciar la bajada de los Olivos, el punto negro del día: un barrizal tremendo en un sendero muy estrecho que provocó un tapón de 20 minutos. De ahí, camino del Parque de los Cerros de Alcalá de Henares, un sitio excepcional para el MTB, con continuos sube y bajas y unas vistas espectaculares. El terreno estaba mucho mejor de lo esperado, porque el sol y el viento habían hecho un buen trabajo, aunque quitaron un tramo de uno de los senderos más famosos de la zona. Y de ahí, otra vez a Anchuelo, para terminar una ruta que se hizo bastante dura por el terreno. Luego, a reponer fuerzas, deseando repetir días de verdadero MTB como este.

El reto y pre-Soplao
Maratón Bajo Tiétar Gredos Sur 2016
Locura, enfermedad: eso es lo que piensa cualquiera cuando se lo cuentas y lo ve desde la barrera. Para los que nos gusta esto es simplemente afición, un reto que superar. No les culpo, porque los números asustan, pero si he aprendido algo es a no tenerles miedo y a creer que se puede. Desde que Harry hizo su avanzadilla con sus amigos de Ávila me animé a confiar en mis posibilidades y a trabajar la fortaleza mental.
Después de duros entrenamientos de noche y de día, con barro, lluvia, nieve y a deshoras (lo que el tiempo y la vida nos permite a cada uno), llegamos a la salida. El día se presentaba incierto, pero al final nos respetó: llovió poco e incluso salió el sol. Ya desde allí vemos el primer gigante que nos espera e impresiona: hay que subir ahí…
Arrancamos con un tapón importante en las primeras rampas duras. Aunque este puerto es el más largo, curiosamente es el más fácil por su pendiente tendida y progresiva. Según subimos, aquello parece otro mundo: un escenario espectacular que invita a sacar fotos en cada curva. Arriba… ¡oh, no! Otro tapón. ¿Qué pasa aquí? Una bajada impresionante, de las que le gustan a Baro y a Juancar, que hay que bajar con la bici a rastras, porque somos muchos y hay algo de barro: por motivos organizativos cambiaron ese tramo, que antes era carretera, el único pero de una organización buena de principio a fin.
Empiezan unas rampas duras por una calzada romana de piedras hasta el avituallamiento, y vamos a por el segundo puerto, La Centenera, más duro que el anterior, con rampas en zigzag por lo alto de la montaña hasta el punto de control. Bajada larga y potente hasta la decisión entre corta o larga en el km 59. Rubén (Torrejón) lo tuvo claro desde el principio. Pitxi, escuchando a sus diablillos internos, que le pedían la larga, no lo veía claro y optó por unos 75 km que le dejaron entre los 200 primeros: decisión inteligente. Yo, con buenas sensaciones, presentí que acabaría y opté por la larga, aunque tras subir al Alto del Collado (al 7 % de media, eso sí, por carretera) y llegar al avituallamiento de Guisando, aparecieron mis primeros fantasmas: qué poca gente hay aquí, solo llevo 65 km y son casi las tres de la tarde, estoy solo ante el peligro, ¿a qué hora llegaré?, ¿me estarán esperando?, ¿llegaré sobre las 8 o las 9, fuera de control? Leí en el móvil mensajes de ánimo: venga, a por ello, ¡qué más dan los tiempos y las clasificaciones!
Seguimos hacia el Alto del Portezuelo, con un 10 % de media en sus duras cuestas iniciales. Algunos se bajan de la bici; la prueba ya pasa factura seriamente. No me imagino cómo irán por delante nuestros purasangres, Rubén (Loeches), Monchito, nuestro veterano Nacho y Jorge, devorando cuestas, ni nuestros aspirantes al Soplao, los «pre-Soplao»: el desbocado y eufórico Iván, el metódico Harry y nuestra promesa, el Terminator Jaimito, que van juntos. Y yo, solo, en la parte de atrás, como dice Rubén de Loeches, «haciendo amigos». Midiendo las fuerzas al milímetro, voy pasando cortes poco a poco, a mi ritmo, sin calambres ni tirones. Tras una bajada de varios kilómetros para descansar las piernas, otra subida de 5 km que va tensando los músculos. En un respiro, alguien de la organización me dice que quedan otros 5 km hasta el inicio de la larga bajada a Candeleda. Aquí todo es largo: subir, subir y subir, y luego bajar y bajar.
Estamos casi en el km 100 y llega un punto de inflexión: aún quedan unos
repechos que van a picar de lo lindo, con las fuerzas justas para reventar motores…
Empezamos un pequeño alto en asfalto con algunos descansos hasta el km 110, para meternos en otra zona potente y bonita, con subidas de piedra suelta, raíces y arroyos donde hay que poner pie a tierra a ratos. Bajamos por tierra peligrosa al avituallamiento de Arenas de San Pedro, en el km 117, y vamos al arreón final: otra vez arriba, Los Berrocales, una serie de cuestas de hormigón y tierra que suben casi hasta la meta. Se acerca el final, esto ya está hecho: veo abajo Mombeltrán y bajo como un loco, deseando llegar. La alegría de los últimos kilómetros nos invade a todos con sonrisas de oreja a oreja, pero antes, otra serie de mini repechos para acabar…
Los purasangres entran juntos con Nacho sobre las 5 de la tarde, luego Jorge; el trío pre-Soplao, sobre las 7, sin haberse separado ni un momento, y por último, a la hora que había calculado, poco antes de las 8, el que escribe este libro: un tío lento pero seguro, resistente como una roca, esperando que haya alguien en meta para abrazarle y desahogarse. Voy como loco gritando por el pueblo, veo el arco de meta y hago una entrada espectacular, invadido por la euforia y la alegría.
Reponemos fuerzas en una carpa con unas patatas revolconas con torreznillos que están de muerte.
Ha sido un reto espectacular, tanto por su dureza como por su belleza: hemos recorrido casi toda la cara sur de la sierra de Gredos. Una auténtica grande, solo apta para aficionados a las sensaciones fuertes como nosotros. Muchos dicen que no tiene nada que envidiar al Soplao, aunque este tenga más kilómetros y desnivel; Rubén de Loeches piensa lo mismo: técnicamente es más difícil. Algo que nos anima aún más a progresar como deportistas, a los que van este año y a los que, como yo, lo intentaremos en años venideros.




































X Encuentro Mountain Bike Tendilla
Crónica de Tendilla:
Ayer, una pequeña representación del equipo naranja, «los López», Luis y Rafa, participamos en la tercera prueba del Circuito BTT de Guadalajara, esta vez en Tendilla. Tras una semana de lluvias intensas e incertidumbre sobre la prueba, hubo poca participación: unos 200 inscritos.
La organización acortó el recorrido para evitar las zonas con más barro, dejándolo en apenas 30 km, aunque con 800 m de desnivel.
La mañana era fresca y soleada.
Casi una hora antes de empezar ya había varios corredores calentando a buen ritmo en sus rodillos, lo que da una idea del nivel de esta competición. A las 10:00 salimos por un tramo de carretera en ligero descenso, pasamos a una pista de tierra y empieza la primera rampa, que pone a cada uno en su sitio. La carrera va casi toda por pista hasta llegar al sendero del pinar, nada menos que 8 km, donde disfrutamos como niños. En meta nos dieron bocatas y refrescos para recuperar fuerzas, y tocó la foto para el grupo, para que supieran que habíamos terminado bien. Encantado, Luis, de haber compartido esa estupenda mañana de bici, y al resto, que descansabais de vuestras titánicas hazañas, os echamos mucho de menos.





Crónica publicada originalmente el 25 de abril de 2016 en el blog Campurrianos Team (Mtb).